Este fin de semana hemos estado fuera y nos ha sido imposible pasarnos por aquí hasta ahora. Los primeros viajes que hice con Barney fueron un suplicio porque solía marearse como un chiquillo pero esta vez vuelvo muy contenta.

Los mareos en los cachorros son algo muy habitual y suelen resultar de la suma de factores como el estrés, la incomodidad y el desequilibrio entre lo que ven y lo que escuchan. Precisamente creo que fue este desequilibrio lo
que desencadenó el primer mareo de Barney. Recuerdo que aquel día iba mirando hacia atrás por la ventanilla durante todo el camino y estoy convencida de que fue eso lo que le revolvió el estómago. Para evitar que se repita la situación, lo que hago desde entonces es mantenerle entretenido con un par de juguetes y parece que funciona.

En cuanto a la comodidad, es importante elegir un sistema de sujeción seguro pero que le deje al perro cierta libertad de movimientos. Yo utilizo un cinturón de seguridad homologado que compré en una tienda de animales por unos 15€. Se trata de una cinta de nylon que se engancha por un extremo al arnés del perro y por el otro al anclaje del cinturón de seguridad del coche. Con él Barney va bien sujeto y se siente mucho más cómodo que en un claustrofóbico transportín. Desde que utilizamos este sistema viaja dormido como un bebé. Conviene además mantener el coche bien ventilado durante todo el trayecto ya que el calor potencia la sensación de angustia en los perros igual que en los humanos.

También es recomendable evitar que el cachorro viaje con el estómago lleno. Si estamos acostumbrados a darle de comer cuando nos levantamos y tenemos previsto salir de viaje por la mañana, es aconsejable que ese día retrasemos la hora de su desayuno hasta llegar a nuestro destino.

Hay que añadir que muchas veces los cachorros se marean porque asocian el coche a una mala experiencia vivida en él, por ejemplo un mareo anterior. Por ello es importante que si tu Shar Pei vomita sobre tu tapicería nueva guardes la calma y no le riñas. Respira hondo, abre un poco las ventanillas y en cuanto tengas ocasión haz una pequeña parada para que se despeje un poco. Si intentas hacerle el trayecto más confortable, probablemente y pese a todo, no guarde un mal recuerdo del viaje evitando de este modo que la próxima vez que suba al coche rememore situaciones de angustia que potenciarían un nuevo mareo.

Confío en que estos consejos te ayuden a hacer de los viajes de tu Shar Pei un momento de disfrute. De todos modos, si nada de esto funciona siempre puedes acudir a tu veterinario para que te recete una pastillita contra el mareo.

¡Buen viaje!

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