Tengo que confesar que mi primera experiencia con las mascotas fue un poco traumática.  Tendría yo unos cinco años cuando mis padres me regalaron un hermoso pececillo naranja.    Me hablaron de la responsabilidad que suponía dejándome muy claro que de mi dependería que estuviera bien alimentado y que nadara en un agua  limpia.  Yo estaba entusiasmada ante tal ejercicio de madurez y me pasé toda la mañana frente a la pecera viendo al animalito dar vueltas.  Cuando llegó la hora de darle de comer, observé con gran sorpresa que  engullía su ración en cuestión de segundos.   Pensé que debía haberse quedado con hambre y volví a echarle una dosis aún mayor que la anterior que devoró con la misma voracidad.  Con la mejor de mis intenciones, repetí esta operación varias veces hasta que el pez dejó de comer y comenzó a flotar.  Me fui orgullosa con mis padres para informarles de que el pececito se lo había comido todo y que ya estaba echando la siesta…  Estoy convencida de que si a Barney le diera de comer todo lo que está dispuesto a tragar acabaría igual que aquel pobre  pececito naranja. 

Los primeros días que estuvo en casa alucinaba al ver como se abalanzaba sobre el comedero. Engullía literalmente el pienso en apenas unos segundos sin pararse a masticarlo.  Recordé a algunos perros de conocidos míos a los que darles de comer es un auténtico suplicio.  Con sólo oler el pienso se excitan muchísimo (ladran, saltan, no dejan que se acerquen a ellos mientras comen) y entendí, que si no quería enfrentarme a una situación parecida en el futuro, debería  enseñarle a mi cachorro buenos modales en la mesa a partir de ese mismo momento. 


Como podéis ver en el vídeo,  todavía no tiene unos modales aristocráticos pero progresa adecuadamente.

La primera lección de protocolo se basó en que entendiera que comía porque yo quería y no porque él me lo pidiera.  Llenaba su bol de pienso encima del banco de la cocina y sin dejarlo a su alcance le daba la orden de que se sentara.  Él se ponía muy nervioso suplicando su comida pero no la recibía hasta que se sentaba.  Sólo hicieron falta un par semanas repitiendo esta misma operación para que Barney entendiera que el pienso llegaba mucho antes si en lugar de excitarse se mostraba obediente.    Una vez que mi Shar Pei ya estaba comiendo lo acariciaba y tocaba su pienso ya que he escuchado que acostumbrarlo a esto desde cachorro evita que en el futuro muestre una actitud posesiva con su comida.

Cuando ya tuvimos esta lección bastante asumida, fuimos un paso más allá, dejando el pienso en el suelo antes de darle a la orden y evitando que se abalanzara sobre él hasta que se sentara.  Esto resultó un poquillo más complicado porque Barney sabía que la comida estaba a su alcance y que si actuaba con destreza podría llegar a ella sin necesidad de obedecer.  Para evitar que se saliera con la suya, me colocaba delante de su bol impidiéndole alcanzarlo hasta que hiciera caso.  Como es un chico listo, comprendió de nuevo que comía mucho antes si hacía caso.
Un día se me ocurrió intentar algo más para rizar el rizo.  Dejé el comedero en el suelo sólo con la mitad de la ración.  Tal y como había aprendido, Barney esperó mi orden antes de comenzar a comer.  Mientras comía llamé su atención y volvía a ordenarle que se sentara.  Sorprendentemente salió perfecto.  Barney dejó de comer para obedecerme y como premio recibió la mitad restante de su ración.
Convertir a Barney en un caballero en la mesa nos está costando bastante trabajo pero está mereciendo mucho la pena porque a parte de la satisfacción que se siente descubriendo los progresos del cachorro, nos ha traído otras alegrías.   Hemos notado que desde que seguimos estas pautas se echa muchos menos pedetes y mucho menos olorosos.  Esto se debe a que ahora empieza a comer estando mucho más relajado por lo que come más despacio  y sus digestiones son menos pesadas.  Sólo por esto, creo que ha valido la pena practicar estos ejercicios.

8 Comentarios

  1. tienes que poner mas videos de barney es una pasada verlo a mi me encantan los shar peis y lo curiosos que son en todos los sentidos a el mio lo acostumbré a meterle las manos en el comedero mientras comia, a acariciarlo y sobetearlo jajaja y todavia a dia de hoy el tio ni se cosca de que le meta las manos en su pienso y boca creo que es muy bueno para el y para mi,ademas tambien cuando le pongo la comida le digo sientate asi como lo haces tu y hasta que yo no le digo ya! venga! no se acerca al comedero asi me aleje de el no se acerca hasta que no le doy la orden es curiosisimo siempre me tengo que reir con el.

  2. Hola Sandra!

    Que gustazo tiene q dar eso d q se espere el tiempo q haga falta! A ver si con un poquito más de practica Barney lo consigue tb

    Te dejo en el grupo del blog que hay Facebook el tutorial con el q aprendí a enseñarle a Barney a darse la vuelta, espero q t sea útil. Si te apetece puedes dejar ahí alguna foto de Budy para q lo conozcamos.

    Un abrazo!

  3. Jooo que envidia me dais (sana eh)

    Mi Sharpei no es de comer… come como un pajarito… y ahora parece que algo mas, pero de pequeña le teniamos que obligar a comer metiendole pienso en la boca y mezclandoselo con otras comiditas…

    Es como cuando un bebe no quiere comer, pues igual! y creo que es por eso, que se quedo pequeñita y canija!!

    Un besazo

  4. hola, soy nueva con mi pequeño thor (Shar pei), no se que hacer, todo alimento que le doy lo rechaza su estomago lo regresa pero no inmediatamente si no al tiempo, que aliemento le puedo dar.

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