Consejos Archivos - Mi Shar Pei

by -
10 2153

Hacía ya algunos meses que Barney salía muy revolucionado a la calle. Siempre se había portado muy bien durante los paseos pero últimamente estaba indomable. No le importaba ahogarse con el collar, ni que le interrumpiera la caminata cada dos por tres, ni que le corrigiera a base de golpecitos, ni nada de nada. En cuanto salíamos de casa, su única obsesión era echar a correr con todas sus fuerzas y no hace falta decir que, con 15 meses y casi 30 kilos, sus fuerzas hoy por hoy son muy superiores a las mías.

Mi marido me insistía en que teníamos que hacernos con un collar de estrangulamiento. A mí, el mero hecho de escuchar esa palabra me ponía los pelos de punta por lo que antes de optar por esa opción probé un montón de soluciones. La única que me funcionó fue salir a la calle con un trocito de queso en la mano con la que sujeto la correa. Barney iba tan pendiente del olor de la golosina que no estiraba en absoluto. No obstante, si un día se me olvidaba coger el dichoso trozo de queso, el paseo se convertía en un suplicio.

Collar Halti: ¿Necesario?

Cierta mañana de jueves, salí de casa con Barney y sin queso con la sana intención de disfrutar de un plácido paseo. Nada más pisar la calle, Barney echó a correr con tal energía que me tiró al suelo. Mientras intentaba reponerme de la caída, observaba como mi adorable amigo corría como un energúmeno con la correa arrastras. Por suerte, aunque mi Shar Pei haya perdido sus buenas costumbres durante los paseos sigue siendo un perro bastante obediente y me bastó decirle “Quieto” para que cesara en su carrera y me esperara pacientemente. De haber sabido que iríamos a la tienda de animales a por un Halti, dudo que hubiera hecho el mismo caso.

Collar Halti: ¿Qué es?

Para quienes no lo conozcáis, el Halti es un collar de cabeza similar a las bridas de los caballos creado con el fin de evitar que el perro tire. Recordaba que en una ocasión le pedí a mi veterinaria consejo sobre cómo evitar los estirones de Barney y me habló muy bien de él. Cuando entramos a la tienda y pedí el collar la dependienta exclamó horrorizada “¡Ay! ¿Vas a ponerle el espantoso Halti?” Me quedé desconcertada. “¿Espantoso por qué?”, pregunté. La chica, sin dejar de mirar a Barney como un cordero degollado, me dijo “El hocico es muy sensible y si tira le va a doler, además si le das un tirón brusco puede hacerse daño en el cuello”. En cualquier otro momento aquellas palabras me hubieran dado que pensar pero con el culo todavía dolorido no lo dudé y dije “¡Pues que no tire!” y me fui con mi Halti a casa.

A Barney esta nueva adquisición no le gustó en absoluto. Se levantaba sobre sus patas traseras mientras se frotaba el hocico con las delanteras intentando quitárselo. Durante los primeros días pensé que no lograría habituarle a usarlo. En cuanto me veía con el Halti en la mano se escondía espantado. No obstante, con paciencia y premios, hemos conseguido que lo acepte y ahora es él quien acude raudo a que se lo pongamos cuando nos escucha sacarlo del cajón.

¿Es molesto para el perro el collar halti?
Pasear con Barney es de nuevo una delicia y es que desde el Wonderbra nunca antes un trozo de tela había dado unos resultados tan milagrosos. Mi perro ha dejado de tirar como por arte de magia desde el primer día de uso. Según mi experiencia, considero que es muy poco probable que utilizar este producto pueda lesionar el cuello del animal pues en cuanto se lo colocas deja de tirar y apenas son necesarias algunas correcciones muy leves en momentos muy puntuales. En mi caso al menos, me ha resultado mucho más costoso acostumbrarle a no intentar quitárselo que a no estirar aunque a base de “No”, “No” y “No” ha terminado cediendo.

Collar Halti: Opinión final

He de decir que desde que tengo el Halti he descubierto una nueva faceta del carácter de mi Shar Pei: Tiene dotes interpretativas. Cuando paseo con él con su nuevo collar y le para alguien a decirle monerías, monta unos dramas alucinantes para que le gente lo libere. Llora, se frota el hocico y hace un sinfín de esparajismos pero os aseguro que es todo cuento. ¿Por qué si no cuando vamos los dos solos pasea tan feliz y no protesta?

Antes de terminar esta entrada, me gustaría hacer una recomendación a todos aquellos que tengáis el mismo problema que yo y decidáis probar este artilugio. En caso de duda respecto a la talla optad antes por un collar holgado que por uno que quede demasiado ajustado. La única pega que le veo a este invento es que el nylon puede provocar heridas por fricción en una zona tan sensible y carente de pelo como el hocico. Por lo demás, lo recomiendo al 100%.

Para todos aquellos que no sepan dónde adquirir uno de estos collares, es muy fácil, lo tienen en un montón de sitios en Internet. Para que no tengas que buscar aquí tienes un enlace donde puedes pedir directamente un COLLAR HALTI.

Comprar collar Halti online

Dependiendo del tamaño del morro que tenga vuestro arrugado amigo, las tallas serían entre la 4 y la 5. Por ejemplo, Barney debe llevar la 5 porque tiene el morro de hipopótamo. Si por el contrario vuestro Pei tiene el morro un poco más finito, con la 4 irá perfecto.

Compra ahora un collar Halti para tu Shar-Pei

Compra ahora un arnés Halti para tu Shar-Pei

by -
3 556
Tras varios días con el tratamiento y las grapas la mejoría de Barney es evidente. ¡Qué ojazos! Como parece que ya todo ha vuelto a la normalidad retomaré un tema que tenía aparcado: Los remedios naturales.
En esta entrada te hablaré de una de las sustancias que, a mi entender, no puede faltar en casa: El aceite de árbol de te. Podemos conseguirlo a un precio muy asequible en cualquier herbolario o tienda de productos naturales. Gracias a sus múltiples propiedades resulta un remedio efectivo a la hora de tratar problemas muy diversos.

Esta sustancia puede utilizarse como repelente de insectos y parásitos. Para usarlo con este fin, una vez por semana tenemos que pulverizar levemente el manto de nuestro Shar Pei con unas cinco gotitas diluidas en medio litro de agua. Esta misma solución también se puede aplicar para combatir las infecciones cutáneas típicas de la raza como hongos y dermatitis.
El aceite del árbol de te tiene propiedades antiinflamatorias, desinfectantes y balsámicas por lo que sí nuestro perro ya ha sido atacado por un parásito también puede emplearse para aliviar las molestias de la picadura. Bastará con aplicar una gota del producto directamente sobre la zona afectada.
Gracias a sus cualidades, también podemos utilizar este producto para curar pequeñas heridas. Si tu perro presenta algún rasguño y no tienes un botiquín a mano, puedes aplicar una gota de este aceite sobre la herida para evitar la infección y favorecer la cicatrización de la herida.
Este producto también es muy efectivo para tratar la conjuntivitis. Para ello, deberemos diluir una par de gotas en agua tibia y lavar el ojo de nuestro Pei con un algodón empapado en esta solución. También podemos aliviar esta dolencia limpiando la zona con una infusión de manzanilla bien cargada.
Antes de cerrar el post me gustaría recalcar que, pese a sus múltiples propiedades, el aceite de árbol de te no es la panacea. Los remedios caseros pueden resultarnos muy útiles en un momento de urgencia pero en ningún caso deben sustituir al tratamiento veterinario.
 
 
 

 

by -
8 214

Aunque normalmente no escribo los fines de semana, este domingo me salto la norma. Puestos a hacer excepciones, en esta entrada no narraré ninguna anécdota con Barney ni daré recomendación alguna sobre los cuidados del Shar Pei sino más bien todo lo contrario. Escribo este post con la intención de pediros consejo encarecidamente.

Como la mayoría de vosotros sabrá, mañana a primera hora tengo que llevar a Barney al veterinario para que le pongan puntos en los ojos. Me han advertido que probablemente tengan que dormirle. Debo llevarle en ayunas y procurar que esta noche ni coma ni beba mucho.

Estoy muy preocupada. Una anestesia conlleva muchos riesgos y me parece demasiado drástico sedar a un cachorro para una intervención menor como esta. Una cosa es una operación a corazón abierto y otra bien distinta un par de puntos de sutura… ¿No debería ser suficiente con un poco de anestesia local? Tampoco entiendo por qué me han hablado en todo momento de sujetarle el párpado mediante puntos de sutura sin mencionar siquiera la posibilidad de ponerle grapas. Sé que es más difícil que éstas se infecten y que no se precisa de ningún tipo de sedación para aplicarlas. ¿Acaso los puntos tienen alguna ventaja respecto a las grapas? ¡Me desconcierta tanto no saber qué es lo mejor para mi cachorro en estos momentos!

Mañana, antes de nada, pienso transmitirle al doctor todas estas inquietudes. Os agradecería muchísimo que, si habéis pasado por una situación parecida, compartierais conmigo vuestras experiencias para poder comentárselas. Espero volver mañana cargada de buenas noticias. Muchísimas gracias de antemano.

by -
10 300

Hoy trataré un tema sobre el que llevaba varios días queriendo hablar pero que me he resistido a tocar hasta ahora un poco por pudor, un poco por mala conciencia: El día que compré a Barney.

Nunca olvidaré la primera vez que vi un Shar Pei. Se trataba de un macho color chocolate que, tranquilo, acompañaba a su amo mientras éste desayunaba en una cafetería. Quedé cautivada ante su porte atlético y su serena mirada. Me gustó tanto, que no pude resistirme a pedirle a su dueño que me dejara acariciarlo, cosa muy poco habitual en mi. Desde ese mismo momento supe que si alguna vez tenía un perro sería un Shar Pei y empecé a informarme sobre ellos. Cuantas más cosas descubría de esta raza más convencida estaba de que se trataba del compañero perfecto para mi. No obstante, pasaron varios años hasta que se dieron las circunstancias apropiadas para poder darle a un cachorro todas las atenciones que requiere.

Cuando a finales del año pasado, mi marido y yo nos decidimos definitivamente a adquirir un cachorro consultamos cientos de anuncios en Internet en los que se ofrecían camadas hasta dar con este:

SHARPEI machos en venta sharpei machos por 390, pueden venir a verlos personalmente,,,,,,,,,,,,,,,,, VALENCIA Publicado:21-12-2010 12:15:23.

(Sí, si el de la foto es Barney!)

Nos llamaron la atención dos cosas que nos llevaron a contactar con el anunciante: El precio (prácticamente la mitad de lo que habíamos visto hasta el momento) y la localización (todos los criaderos que conocíamos estaban muy lejos de nuestra ciudad). Les enviamos un correo pidiéndoles información sobre las garantías de los cachorros y nos contestaron lo siguiente (copio y pego)

hola las garantias son 15 dias viricas y 6 meses congenitas , microchip,vacunas,cartilla,desparasitados,factura de compra estoy en la provincia de castellon si quieres venir a verlos llamame al xxxxxxxxx.saludos.

Así que llamé y me indicaron que eran criadores especializados. La chica que me atendió me transmitió total confianza y me invitó a ver a los cachorros sin compromiso. Tras consultarlo con mi marido nos decidimos a visitarlos. Llamé a la chica otra vez quién me dio las señas exactas del criadero que, para mi sorpresa, resultó estar situado en un pueblo de Tarragona. Increíble, en el anuncio estaba en Valencia, en el correo en Castellón y en el mapa en Tarragona…

Llegó la fecha acordada y mi marido y yo subimos al coche con el dinero preparado, una camita para nuestro nuevo compañero y un montón de ilusiones. Cuando llegamos, nos desconcertó un poco la imagen del sitio. Me recordó a la granja donde mi abuelo tenía al ganado cuando yo era pequeña pero como no había visto ningún otro criadero hasta entonces, pensé que sería lo normal. Llamamos a la puerta y no nos abrió nadie. Sabíamos que había gente porque se escuchaba música y voces así que llamamos de nuevo a la chica por teléfono. Nos dijo que ella no había podido ir pero que su jefe estaba limpiando por ahí, que insistiéramos y seguro que nos abría. Insistimos, insistimos e insistimos pero ahí no abría nadie. Estábamos ya apunto de volvernos a Valencia con nuestro dinero, nuestra camita y nuestras ilusiones cuando quiso el azar que el tal jefe, saliera a la calle a mear justo enfrente de nosotros. Ante nuestra presencia, se guardó la pinga y nos saludó con efusividad.

El chico resultó ser un muchacho del este que a penas hablaba castellano. Nos invitó a pasar a una salita destartalada con un par de sofás y un ordenador y le pidió a un compañero en un idioma inteligible que nos mostrara a los cachorros. Al poco apareció el otro muchacho con Barney en una mano y otro hermoso Shar Pei, mucho más gordito y arrugado en la otra. Me deshice. Empecé a abasallar al jefe con las típicas preguntas que se hacen en estos casos pero a penas me entendía. Por un instante la mirada de mi marido y la mía se cruzaron y estuvimos apunto de salir huyendo. Aquel ambiente tan rancio no era para nada lo que habíamos imaginado y excepto aquellos dos adorables cachorritos que metieron con nosotros en aquella sala no vimos ningún otro perro en ningún momento. El chaval debió adivinar nuestras intenciones y se apresuró a posar a Barney en los brazos de mi marido. Su mirada espantada se llenó de ternura cuando comenzó a lamerle la cara. “Nos lo llevamos, qué carajo”

Le entregué al muchacho el dinero y a cambio me dio a mi cachorro, un pasaporte de la República Eslovaca (que se afanó en explicarme que era totalmente válido) dónde se indicaba que tenía todas las vacunas, el certificado del microchip, un albarán de compra y un par de raciones de pienso. Me informó de que en un par de días recibiría el resto de documentación por correo y nos despidió sin ni siquiera darle una caricia de despedida a Barney.

La documentación nunca llegó. Llamé varias veces a la chica reclamándosela hasta darlo por una guerra perdida. Busqué información a cerca del criadero en Internet y no encontré nada más que anuncios similares al que os he mostrado y un comentario en un foro de una muchacha que había tenido problemas con ellos.

>Cuando llevé a Barney al veterinario me hicieron hacerle un pasaporte español y no sólo eso, también tuve que cumplimentar un impreso específico para perros que vienen de países del este (casi 60€) y revacunarlo de la rabia. Desde luego lo que creí ahorrarme en un principio lo terminé pagando en trámites burocráticos.

>Aunque en un inicio quise hacer una compra responsable, no tardé en darme cuenta de que había contribuido a alimentar a una mafia que trafica con animales indefensos. Con esta entrada, lo único que pretendo es recomendaros que no cometáis el mismo error que cometí yo. Jamás volvería a comprar un cachorro en un sitio que no me transmitiera absoluta confianza.

No me siento nada orgullosa de haber adquirido a mi cachorro en esas circunstancias pero mentiría si dijese que no me reconforta verlo tan feliz en casa. Ahora, cuando le riño suelo decirle “Barney, o te portas bien o te llevo con los eslovacos”

 

by -
2 2599

Hace unos días, mientras mi marido y Barney jugaban con su juguete de cuerdas preferido escuchamos un leve “crack” Observamos que la encía de nuestro cachorro sangraba un poquito y descubrimos en el suelo el dientecillo de leche que podéis ver en la foto. Tenemos pendiente dejarlo debajo de la almohada. Quién sabe si el Ratoncito Pérez les deja golosinas a los cachorritos buenos cuando pierden un diente.

DSC_2419La verdad es que últimamente notábamos a Barney un poco más agitado de lo normal. Tenía ganas de mordisquear nuestras cosas y cómo sabía que no podía hacerlo acababa tomándola con su cola. Ahora entiendo a que se debía tal inquietud. El pobrecillo lo estaba pasando fatal con su cambio de dentadura. Desde que sabemos lo que le ocurre, hemos puesto en práctica algunos sencillos trucos para aliviar su dolor y ahora está mucho más tranquilo.

La solución se me ocurrió recordando lo mal que lo pasó mi hermano pequeño cuando le estaban saliendo los dientes. Me acordé de que mi madre aliviaba sus molestias a base de mordedores fríos así que pensé en enfriar del mismo modo los juguetes de Barney. Lo único que tuve que hacer fue mojar las cuerdas de su juguete favorito con agua y meterlo al congelador unos minutos. A mi cachorro debió parecerle una idea genial porque no paró de mordisquearlo hasta que se había descongelado por completo.

Viendo que el fresquito le iba bien, al día siguiente fuí a la farmacia a por un mordedor de bebés ya que las cuerdas heladas se descongelan muy rápido. Se trata de un juguete de plástico muy resistente relleno de un líquido que se congela en muy pocos minutos y que tarda un montón en calentarse. Es muy práctico y recomendable y a Barney le encanta jugar con él.

Ha habido días en los que lo ha pasado especialmente mal, hasta el punto de no querer ni comer. Me hacía mucha gracia porque me recordaba cuando a mi me estaban saliendo los dientes definitivos y no podía comerme los bocadillos de la merienda. Para hacérselo más fácil, esos días especialmente complicados, le he humedecido un poco el pienso para reblandecerlo y se lo ha comido muy bien.

Con estos truquillos seguro que vuestro Shar Pei lleva mucho mejor lo del cambio de dentadura. Ya os contaremos si el Ratoncito Pérez se acaba pasando por casa…