Cuidado con el dueño

by -
10 2043

Queridos amigos

Tras varias semanas sin pasarme por aquí, me decido al fin a escribir un nuevo post. En esta ocasión os hablaré de algo que jamás había contemplado antes de decidirme a compartir mi vida con un Shar Pei pero que, sin duda, tendré muy en cuenta si en un futuro vuelvo a plantearme ampliar la familia con otro perro.

Tener un Shar Pei es una experiencia maravillosa. Alegran tus días más grises sin ni siquiera proponérselo. Verlos pasear y disfrutar jugando en el parque con sus congéneres sería en sí toda una delicia sino fuera por un pequeño detalle: Esos congéneres tienen dueños. Sé que resulta una obviedad pero el tema tiene mas enjundia de lo que puede parecer a simple vista.

Si todavía estás planteándote compartir tu vida con un Shar Pei, te recomiendo que leas este post. En otras páginas de Internet podrás encontrar mucha información sobre la alimentación y cuidados que requieren estos arrugaditos pero sólo aquí te advertiremos sobre el peligro que suponen los dueños de los otros perros.

A lo tonto a lo tonto ya hace casi un año que Barney llegó a mi vida o, dicho de otro modo, ya hace casi un año que empecé mi propio periodo de socialización. Pese a no ser demasiado extrovertida, con la llegada de Barney tuve que acostumbrarme a tratar con otras personas que sacaban a jugar a sus perrillos al mismo parque. Vaya por delante, que la mayoría de ellas son muy agradables y educadas pero siempre hay excepciones que te hacen recordar aquello de “Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro”.

He de decir en honor a la verdad, que no he sido consciente del peligro que suponen algunos dueños hasta hace relativamente muy poco tiempo. Hasta hace unas semanas, mi relación con los papás de los demás chuchillos era un remanso de paz y armonía. Incluso reconozco que sentía cierta ilusión al encontrarme en el parque con algunos de ellos.

Me gustaba, por ejemplo, coincidir con una chica a la que llamaremos “M” que padece de incontinencia verbal. Esta muchacha es muy divertida pues no necesita conocerte de nada para contarte la vida. Os podría explicar cualquier cosa sobre ella pues no hay tema que le resulte lo suficientemente pudoroso como para no tratarlo con cualquiera. Además, “M” tiene la inquietante habilidad de retomar sus monólogos por el mismo punto en el que los deja aunque pasen varios días sin que la veas. Lo más peculiar de esta chica es que ella no tiene perro pero es tal pasión la que siente por los animales que baja todos los días, mañana, tarde y noche, a saludarlos y pasar un rato con ellos. Os juro que los conoce a todos por el nombre y en total deben haber más cien. Ruego que os abstengáis de hacer cualquier comentario o diagnóstico referente a “M” pues repito que a mí me cae muy bien.

También me gustaba mucho coincidir con una especie de rockabilly del siglo XXI que me tiraba los tejos con descaro todas las mañanas. Pasear al perro con él era un chute de autoestima. Yo le advertí desde el primer día que estaba casada pero él no debió creerme pues me rondaba día tras día hasta que llegó cierta mañana en la que mi marido bajó al parque y él se volatilizó como por arte de magia. Nunca más lo he vuelto a ver.

Por desgracia, no todos los dueños (o no dueños como “M”) son tan agradables. Siempre hay gente que te hace replantearte la inteligencia del género humano y este es el caso de los dueños de “Popeye”. “Popeye” es un cruce de pastor alemán con alguna otra raza indefinida. Es un perro grande y corpulento aunque sus dueños no parecen haberse dado cuenta de eso. A Popeye lo pasean tres personas: Un matrimonio y su vecino.

Antes de entrar de lleno en la anécdota, he de decir que Barney es un perro muy sociable y sumiso. Siempre tiene ganas de jugar con todos los perros. Su entretenimiento favorito es correr detrás de sus colegas. Puede llegar a coger unas velocidades vertiginosas. Es un espectáculo ver su cara de velocidad cuando galopa por el parque. A Barney sin embargo, no le gustan los juegos violentos. Si escucha gresca, huye. Si algún perro le ataca, se echa al suelo con la panza para arriba. Si le ladran, se pega unos sustos de órdago. Es muy curioso ver como levanta las orejas, echa las arrugas de la cara hacia atrás y tira a correr despavorido. La mayoría de la gente alucina con lo manso que es. Muchas veces me han dicho que es especialmente afable para ser un Shar Pei. De hecho, hay varios Shar Peis más en el parque pero ninguno de ellos tiene un carácter tan dócil como Barney. Incluso mi veterinaria me confesó un día que hasta conocer a mi Shar Pei, le tenía cierta manía a la raza.

En fin, a lo que íbamos. Cierto día, mi marido y yo observábamos como Barney se lo pasaba genial en el parque con el resto de sus compinches. En un momento determinado, llegó Popeye con el vecino paseador y Barney fue corriendo a saludarlo. El vecino se interpuso entre ambos y alejó a Barney a base de patadas y gritos. Mi marido, herido en su orgullo paterno, le preguntó si tenía algún problema con nuestro perro a lo que éste respondió con gritos histéricos “¿Es que no lo has visto? ¡Iba a atacar a mi perro! ¡¡¡¡Se le ha tirado encima como una fiera!!!” Mi marido y yo nos miramos con estupor. ¿Atacarlo? ¿Estaba hablando de Barney? ¿Del perro que siempre vuelve a casa con los mofletes llenos de mordiscos porque se deja hacer de todo? No dábamos crédito. Recogimos a nuestro perro e intentamos tranquilizar al hombre diciéndole que Barney sólo quería jugar. Por supuesto, él no nos creyó y se fue del parque con Popeye despidiéndose de nosotros con un repertorio de insultos que no reproduciré por respeto a la sensibilidad de los lectores de este blog.

Todo esto se hubiera quedado en una anécdota de no haber sido porque al cabo de un rato llegó la policia. Nuestro querido vecino les había alertado de que un perro peligroso y muy agresivo andaba suelto. Evidentemente, cuando las autoridades del estado conocieron a Barney se echaron a reír. “Pero bueno, ¿este es el perro agresivo? ¡Pero si es todo mollitas!”, decían mientras mi Sgar Pei les chupetaba las manos. Aunque aquello no fue a mayores, nos tocó bastante las narices.

Al cabo de varias semanas, mi marido, Barney y yo estábamos de nuevo en el parque. En esta ocasión, no habían más perros y mi Shar Pei se entretenía jugando con su pelota. En esas estábamos cuando Popeye llegó al parque, esta vez acompañado por el matrimonio. Al verlo, Barney salió en su encuentro muy contento. Según se acercaba a él, la mujer me gritaba como una loca “¡¡¡Coge a tu perro!!! ¡¡¡Que lo cojas!!!!” Popeye, dicho sea de paso, tanto en esta ocasión como en la anterior, también andaba sin correa. Aún así, obedecí ipso facto. Tengo claro cómo es mi perro y sé que no va a atacar a nadie pero supongo que cuando alguien se pone así es por algo. Quizás su perro sí que tuviera malas pulgas y la buena mujer no quisiera otra cosa que evitarle un mordisco al alma de cántaro de Barney.

Una vez hube atado a mi Shar Pei, la mujer empezó a despotricar. Decía que iba a llamar a la policía, que Barney era muy agresivo, que era de raza peligrosa, que debía ir siempre atado y con bozal y no sé cuantas sandeces más. Mi marido le dijo que antes de tomarse la libertad de hablar de esa manera, se informara. Le explicó que los Shar Peis no están catalogados como raza peligrosa y le invitó a preguntarle a cualquier habitual del parque sobre la agresividad de Barney.

La mujer no atendía a razones y cada vez estaba más exaltada. Su marido, en un acto de gallardía, salió en su defensa y se dirigió a nosotros y a nuestros muertos con muy malas formas. Ni corto ni perezoso, mi marido le respondió en un tono igual de afectuoso. La señora, ensimismada ante el coraje de su esposo, lo jaleaba con entusiasmo y yo podía notar como las piernas me temblaban debajo del abrigo. Algunos pensarán que soy una cobarde pero yo prefiero autodenominarme pacifista. Si ya de por sí, discutir no me entusiasma, hacerlo con gente así me parece una pérdida de tiempo absoluta. Te ofuscas, pasas un mal rato intentándoles hacer ver la realidad y al final ¿Qué consigues? ¡Nada! El que es tonto, es tonto y no tiene remedio. Entre tanto Barney, haciendo gala de su carácter violento, dormía plácidamente mientras esperaba a que los mayores resolviéramos nuestros asuntos.

Finalmente, conseguí hacerle ver a mi esposo que no merecía la pena seguir discutiendo y nos fuimos para casa. Yo estaba muy disgustada por el numerito que habíamos protagonizado y le dije a mi marido que aunque llevaba la razón en todo, rebajarse al nivel de este adorable matrimonio, le había hecho perderla. Él aprobó mi teoría y en un acto de caballerosidad, volvió a bajar al parque para disculparse por haberse excedido en las formas. No obstante, el matrimonio ya se había marchado.

Al día siguiente, quiso el azar que coincidiera con la mujer en el parque y empezamos a hablar calmadamente sobre lo acontecido. Supongo que después de la amistosa charla del día anterior, la señora se entretuvo en buscar en google un listado de razas peligrosas porque cada vez que yo le sacaba ese tema, ella se salía por la tangente. Parecía como si nunca hubiera hecho mención a la agresividad de Barney. De un día para otro ya no le preocupaba que mi Shar Pei fuera sin bozal sino que a su anciano perro le diera un infarto si se le acercaba otro perro. Mientras observaba como Popeye jugaba alegremente con los demás chuchillos, yo escuchaba ojiplática a su dueña. Aún así, le pedí disculpas en nombre de mi marido y en el mío propio (pese a que yo les traté con el máximo respeto en todo momento) por las formas de la noche anterior. Ella aceptó mis disculpas pero si pensáis que pidió perdón por las barbaridades e insultos que tanto ella como su marido nos procesaron la noche de antes estáis muy equivocados. Ya os he dicho antes que la tontuna no la curan los médicos.

Pese a que todo quedó ahí, os confieso que vivo con miedo a cruzármelos de nuevo y que les de otro brote psicótico de los suyos. Y es que en los parques de perros deberían poner carteles que advirtieran: “Cuidado: Dueños sueltos”

SIMILAR ARTICLES

9 742

3 526

10 COMMENTS

  1. Como dice el refrán:”cuanto mas conozco a la gente, más quiero a mi perro”…Besos a Barney en sus hermosos Mofletes y a tener cuidado con la gente agresiva que anda suelta y sin bozal!!!
    Saludos,
    Vale e INDIA

  2. Puedo contarte que mientras nosotros tuvimos un shar pei de pelaje anaranjado nunca pasó nada, pero desde que tenemos dos negros, nosa insultan, nos acosan con que son perros peligrosos, etc.La ignorancia es muy mala. Y mis perros son cachorros, no quiero pensar lo que pasara cuando crezcan.

  3. Sí, hay dueños tan o más peligrosos que sus perros. Mi Lluc es el perro más cariñoso y dulce del mundo, lo han mordido alguna que otra vez y nunca ha tenido la intención de atacar o devolversela al que lo ha mordido, no es nada agresivo a pesar que alguno era más pequeño y enclenque que él y él tiene una muy buena planta. Lo ha atacado dos veces un “bandog” (creo que era un bandog), la primera vez se le escapó al dueño, apareció de la nada se llevó al perro sin preguntar como estaba ni pedir disculpas. La segunda vez lo llevaba atado pero nos apareció de golpe y no pudimos huir y el dueño no hizo nada por evitar el ataque, el perro agarró a Lluc del morro y cuando lo soltó Lluc estaba con su moflete ensangrentado y temblando de miedo y encima me dice que el amigo del dueño: “Uuuyyy, es un Shar pei, los Shar peis son muy malos!” y dueño del perro va y dice: ¡Sí, ha atacado a mi perro!. Una señora que lo había visto dijo pero si no ha sido él que ha sido el tuyo. A veces puede haber situaciones confusas pero en este caso no lo era. El simpático amigo del dueño me dice encima: Pero si él está tan contento, déjelo y verá como se va a por el otro. ¿Contento Lluc? con su cara hecha un Cristo y asustado. Me enfadé y les llamé hijos de p…. y se ofendieron encima acabaron insultandome y amenazandome!. Lo peor es que no puedo denunciar por miedo a represalias (viven muy cerca), ya os podéis imaginar que clase de gente son y la veterinaria me dijo que tampoco iba a servir de nada, que cuando la cosa era entre dos perros la policía no movía un dedo, que era muy triste pero es así. Otra vez los ví de lejos cambié de acera y los muy … se vinieron hacia nosotros por suerte esta vez había distancia y los ví venir y no paso nada, hace dos días los volví a ver y sujetaron bien a su perro pero el dueño me miró y lanzó una sonrisita.He cambiado de ruta para no encontrarlos y aún así me los sigo encontrando. Ya os podéis imaginar que tipo de gente son y siempre coincide que ese tipo de gente tiene perros peligrosos que atacan que acaban por ser violentos. Si denuncio esta gente se saldrá de rositas y a mi me pueden pegar una paliza o a saber, es ese tipo de gente.

    Mònica

  4. Pues aunque te doy la razón en que la reacción de los dueños es exagerada, siento decirte que están en su pleno derecho de reclamarte que sujetes al perro por muy amistoso que sea. Los perros pueden ir sueltos en los parques habilitados para ello en los horarios establecidos siempre y cuando no molesten a nadie ni a ningún otro perro por lo que si alguien reclama que tu perro no se acerque al suyo hay que actuar y evitarlo por mucho que tu sepas que tu perro solo quiere jugar.

    Aunque no lo creamos los perros siguen siendo animales impredecibles por muy bien educados que estén y se puede dar la situación que tu perro detectando el temor de los dueños de Popeye lo considere como una amenaza y acabe atacando… ¿es esto culpa de tu perro? NO pero no podrás demostrarlo y te llevaras un disgusto.

    Yo he tenido un caso similar pero visto desde el lado opuesto. Mi perro es muy sociable y siempre le he llevado suelto en el parque pero desde hace un par de meses ha aparecido en mi parque una manada de perros que antes paraban en otro parque. Este grupo se lleva muy bien entre ellos ya que se conocen desde cachorros pero hay un macho de labrador (imagino que con algún cruce ya que es enorme) y otro chucho pequeño en el grupo que gruñen a mi perro cada vez que le ven aunque Horus vaya amistosamente y han intentando morderle en varias ocasiones. Al principio Horus huía pero ahora les planta cara cada vez que le gruñen. El problema de esto es que estos perros siempre van sueltos porque según sus dueños son buenisimos y adorables y yo desde entonces cuando paso por ese parque tengo que llevar al mio atado y me tengo que ir a un parque mas lejano. Incluso llevándole atado el grupo de estos perros se ha acercado a gruñir al mio con el labrador a la cabeza. He hecho de todo, me he ido por la otra punta del parque (200m mas abajo de donde están cada tarde) con mi perro atado y la manada ha venido a por mi perro con el labrador a la cabeza y los dueños de chachara (ya que sus perros son buenísimos). Con esto quiero decir que hay que entender las dos posturas y tenemos que actuar consecuentemente. A una persona puede no gustarle que su perro juegue con otros perros y eso hay que respetarlo y entenderlo aunque no lo compartamos. Además puede que nuestro perro sea muy sociable pero un día se encuentre con otro perro también muy sociable pero entre ellos no haya buen filing y exploten… por eso pienso que con los perros hay que estar muy pendientes. El parque puede ser un lugar muy divertido para nuestras mascotas y nosotros mismos siempre que se respeten ciertas reglas.

    Un abrazo.

  5. Tienes toda la razón Raúl. Vaya por delante que en cuanto la mujer me pidió que atara al perro obedecí sin rechistar. Lo único que critico en este caso son las formas XD

  6. Hola cai por suerte en tu Block, soy dueño de un Shar pei Chino tiene 7 meses, se que sentiste, vivimos en Venezuela, mi cachorro vive conmigo en un apartamento y tiene dos hermanos bellisimos en la casa de Verano ( playa ) son nada mas y nada menos que dos Filas Brasileros, un dia paseando al cachorro con Correa , pechera y demás implementos unos desadachados nos han solatado a dos Rottweiler para verificar sus Dueños que tal era el Comportamiento asesino de los mismo,pues mi asombro ante tal actitud no fue mas que proteger al pequeño y recibir el maltrato de sus agresores, pues para Sorpresa de Tobby ( el cachorro ) sus hermanitos vieron el intento de ataque y han saltado el Muro perimetral de la Casa de 2,10 Mts aproximadamente para salir a nuestra defensa, el macho tiene 1 años y 3 meses la hembra 1 año pues el que conoce un Fila sabe la corpulencia y tamaño del mismo; afortunadamente los pequeños Rottweiler se intimidaro y salieron huyendo lo grato fue ver a los Dos Valientes Delincuentes verlos compartese como dos felinos subiendo por un arbusto de Mango cercano a la playa. Sinceramente me dejo un sabor dulce verlos atemorizados y con los bermudas sucios porque ese era el resultado final que ellos querian para mi Tobbyas, ojala en el Mundo hicieran un perfil psicologico a las personas antes de que pudiesen tener en sus manos a seres tan bellos que solo dan todo el amor que pueden por tan solo una acaricia como son los Perros. Lindo blog suerte

  7. Gracias.

    He pensado que sería positivo crear un dibujo que valdría para combatir el triste, bien conocido y muy distribuido cartel que muestra un perro agresivo y que dice: “¡Cuidado, perro peligroso!”. Ya sabemos que los perros se comportan en buena medida según se eduquen y que bien enseñados pueden ser maravillosos y muy útiles para las personas. Me da pena ir caminando por muchos sitios y leer una y otra vez “Cuidado con el perro” o lo dicho arriba. No sólo por la mala fama que da a los perros sino porque indican una sociedad donde hay, no sólo poca hospitalidad, sino demasiada desconfianza, agresividad, etc.

    Se podrían crear uno o varios dibujos para rótulos que digan “¡Cuidado, perro simpático!”, “¡Precaución, perro juguetón!”, “¡Ojo, perro cariñoso!, “¡Atento, perro simpático!” o “¡Peligro, perro amigable!”. Las imágenes podrían mostrar a caminantes o senderistas con mochila (y bastón o bastones tal vez) sorprendidos por un perro que le abraza y/o lame. O lo que se le ocurra al artista, claro.

    Si lo propuesto se expandiera con suerte podría llegar a algún atrincherado en su “castillo” y tal vez le haga pensar o replantearse algo …

    Quizá en el futuro alguien se anime a poner directamente un letrero que diga: “¡Bienvenidos, podéis jugar con mi perro o acariciarlo! No muerde y mueve la cola si está contento porque lo tratas bien”.

    Además, si un ladrón experimentado quiere de verdad robar creo que los perros no son obstáculo: se pueden adormecer, encerrar en redes, matar, … Creo que es mucho más efectiva una alarma conectada a un sistema que consiga llevar a la vivienda en pocos minutos a policías o guardias de seguridad. Así que carteles con los siguientes mensajes serían a la vez un aviso a ladrones a la vez que respetuosos con los perros, con más o menos humor, a gusto del vecino: “¡Ojo, vivienda con cámaras de seguridad y alarmas conectadas a empresa de seguridad! Pero el perro es inofensivo”, “¡Peligro, estamos blindados y con alarmas, etc. pero puedes jugar con el perro, que no muerde!, “Achtung! Si intentas robar nuestro potente sistema de seguridad planta aquí a la legión en menos de 5 minutos. Eso sí, el perro se llama Chupetín y si lo acaricias te lame con amor!” o “Danger! Tenemos vigilantes armados dentro las 24 horas, pero al perro del jardín le gusta jugar con todo el mundo”.

    Sé que el cambio es posible pues a mí me han invitado a casas, incluso habiéndome conocido ese mismo día, incluyendo a algunas donde hay perros bien majos. Es lo bueno de viajar con tiempo y sin agencias de viajes por los pueblos …

    Si queremos tener (un buen) futuro creo que debemos dar pasos en este y otros sentidos, ¿no?

    Por lo menos soñar y hacer unos dibujos y compartirlos en internet no cuesta tanto, ¿no?

    Yo dibujaría con gusto los logotipos pero es que soy muy malo en pintura … ¿Alguien que dibuje más o menos bien se anima?

    Ya me gustaría caminar entre casas con otros carteles …

    ¡Gracias!

Leave a Reply