Viviendo con un adolescente

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Recuerdo que cuándo estaba en plena edad del pavo mi madre solía decirme “Cuando eras pequeñita me daban ganas de comerte y ahora me arrepiento de no haberlo hecho” La verdad es que le di unos cuantos quebraderos de cabeza a la pobre mujer durante aquellos años locos. Ahora que convivo con un Shar Pei en plena explosión hormonal, entiendo mucho mejor el significado de aquellas palabras.

En la vida de cualquiera, la adolescencia es siempre una época tan intensa como complicada. Descubres en tu cuerpo cambios casi a diario. Empiezas a cuestionarte todo lo que habías dado por hecho mientras eras un niño. Pruebas a desafiar la autoridad de tus padres y a saltarte los límites establecidos. En definitiva, te pones tonto pero por suerte, en la mayoría de los casos se te pasa con los años.
Viviendo con Barney me he sorprendido al descubrir que, en esencia, la adolescencia de los perros no dista tanto de la de los humanos. Ellos también experimentan cambios físicos. Los testículos engordan y se oscurecen, la tripa se les cubre con mucho más pelo y aparece el detestable acné juvenil. Como nosotros, también imitan el comportamiento de “los mayores”.  Aprenden a orinar levantando la patita y empiezan a ignorar a los perros pequeños a la hora de jugar. Descubren su sexualidad y por supuesto desafían a sus  dueños como cualquier quinceañero haría con sus padres.

Me quedo perpleja al ver como mi adorable cachorro se convierte en un jovencito insolente.   Hay veces que me cuesta un mundo que acuda a mi llamada cuando está jugando en el parque y no es porque no me oiga. No, no, nada de eso. Es porque no le interesa en absoluto volver a casa y opta por no hacerme el más mínimo caso.  Aunque la mayor parte del tiempo es muy tranquilo y obediente en ocasiones hace cosas, como pedir comida o estirar de la correa, que no repetía desde hacía meses.

Parece que hayamos vuelto al principio y que tuviera que aprenderlo todo de nuevo. Vuelven los “no” y los toquecitos en el morro. No quiero pasarle ni una pues la adolescencia es tan importante o más que la propia infancia en la vida de un perro. Lo que Barney aprenda durante los próximos meses determinará en gran medida su comportamiento durante el resto de su vida y no me gustaría que se acostumbrase a salirse con la suya. Creo que en momentos como este es más importante que nunca mantenerse firme y no perder la calma. Si hay que repetir las cosas cien veces para que haga caso, se repiten cien veces.  Lo importante es no retirarse hasta que haya obedecido.  Mi Shar Pei es muy testarudo pero tengo comprobado que puedo llegar a serlo más que él.

Me he comprado un libro con trucos nuevos. Los que le había enseñado ya los tenía muy dominados. Ahora para ganarse las golosinas le toca esforzarse un poco más. La verdad es que le recomiendo a todo el mundo que practique este tipo de ejercicios. Son muy útiles para entrenar la obediencia del perro de una manera divertida para ambos. Es muy gratificante ver como Barney me mira atento mientras agita la cola a la espera de una nueva orden. En cuanto tengamos un poco más controlados los trucos nuevos subiremos un vídeo para compartir con vosotros sus progresos.

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2 COMMENTS

  1. Sandra, el libro se llama “Trucos para enseñar a tu perro” y es de la editorial Hispano Europea.

    Te enseñan a guiar al perro para hacer un montón de ejrcicios, desde los más básicos hasta otros mucho más complejos. Estoy siguiendo las pautas del libro para enseñarle a Barney a caminar a gatas y la verdad es que cada vez lo hace mejor. Parece efectivo.

    B7s

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