¡Vaya Petardo de Perro!

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Algunos ya sabéis que Barney y yo vivimos en Valencia. Para quiénes no conozcáis esta ciudad os contaré que se trata de un municipio situado a orillas del Mediterráneo, lleno de contrastes y famoso en todo el mundo por su fiesta grande, Las Fallas, declarada de Interés Turístico Internacional. Esta festividad tiene una protagonista indiscutible: La pólvora. Durante los cuatro días que dura esta celebración el incesante estruendo de los petardos enmudece a cualquier otro sonido cotidiano. A las numerosas despertás, tracas y mascletás que organizan el Ayuntamiento y las diferentes comisiones falleras se suman los miles de cohetes que grandes y pequeños se afanan en explotar durante todo el día. Por muy bien que os lo quisiera explicar, si no se vive, no se entiende así que si os apetece saber más sobre esta ruidosa fiesta os invito a venir por aquí a partir del día 15 de marzo. Ahora, si venís no nos busquéis ni a Barney ni a mi porque pensamos salir despavoridos. Y es que aunque aún queden dos semanas para que las fallas queden oficialmente inaguradas el ambiente fallero ya se empieza a sentir y a Barney no parece entusiasmarle demasiado.
No le gusta nada eso de que a las 7 de la mañana le despierten a base de cohetes ni que interrumpan su plácida siesta con una sonora mascletá. Se levanta con un humor de perros. Erguido, se acerca a la ventana y ladra, ladra y ladra como nunca hasta ahora lo había visto hacerlo. De momento lo llevamos bien porque el estruendo se limita a momentos muy puntuales del día y basta con transmitirle tranquilidad y distraer su atención hacia otra cosa para que termine ignorando el ruido. Practicamos unos ejercicios de habilidad (ahora estamos aprendiendo a andar en zigzag), jugamos un poco a la pelota y se queda tan pancho.
No obstante, temo que en un par de semanas, cuando el bombardeo sea incesante, no sea tan fácil distraerlo por lo que me he estado informando a cerca de qué se puede hacer para evitar el estrés del cachorro. Sinceramente, me preocupa bastante este tema pues sé de varios perros que han sufrido infartos durante estas fechas. Casi todos los especialistas a los que he consultado coinciden en que, aunque se puede ayudar al perro a relajarse a base de infusiones como la tila, la melisa o la valeriana, de poco suele servir si no se sensibiliza antes al cachorro con estos fuertes ruidos. Recomiendan ponerle una grabación con el sonido de los petardos cuando hace algo agradable, por ejemplo cuando come, e ir subiendo el volumen gradualmente. Afortunadamente, como este proceso debe hacerse muy poco a poco, este año ya no nos da tiempo así que tenemos una excusa perfecta para irnos de escapadita al monte.

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