Notas del primer trimestre

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Casi sin darnos cuenta, ya se han cumplido tres meses desde que Barney llegó a casa. Tres meses en los que mi cachorro se ha tenido que afanar en adaptarse a un ambiente totalmente distinto al que había conocido hasta el momento y en aprender un montón de cosas nuevas. En esta entrada voy a dejar las notas de Barney en este primer trimestre del curso 2010-2011.  Espero que esto le sirva a otros propietarios de Shar Peis más jóvenes que el mío a hacerse una idea sobre los cambios que experimentarán sus cachorros durante los próximos meses. A los dueños de ejemplares más mayores que Barney, tal vez les traiga buenos recuerdos.
Protocolo: Esta es la asignatura que Barney ha superado con mayor éxito. Poco tienen que ver los modales del asalvajado perro que hace tres meses llegó a mi casa con los del refinado cachorrito que ahora duerme plácidamente mientras que yo escribo este post. Es impresionante como ha dejado de abalanzarse sobre el comedero a la hora de la cena. Ahora espera sentado y paciente a que le de la orden antes de empezar a comer. He grabado un video para que observes la evolución desde que publiqué, hace apenas tres semanas, la entrada ¡¡¡¡A comer!!!! Aprendiendo buenos modales.

 

Además, Barney ya sabe perfectamente que a la hora de salir a la calle, antes de cruzar la puerta debe esperar a que yo y mi marido lo hagamos primero. Lo mismo ocurre cuando volvemos a casa. Es muy gracioso ver como espera sentado con cara de resignación mientras que nosotros nos limpiamos los zapatos en el felpudo con la mayor de las parsimonias. En cuanto cruzamos el umbral de la puerta sale pitando hacia el bebedero. Por todos estos logros, calificó a mi cachorro con un 10 en esta materia.


Paseo: Esta calificación se va a ver un poco afectada ya que el reposo que nos ha prescrito el veterinario está desesperando a Barney a la hora del paseo. Estos últimos días, cuando salimos a la calle tira de la correa como un Pura Sangre hacia el parque por lo que no voy a poder evaluarlo todo lo positivamente que me gustaría. No obstante, la evaluación es continua y no podemos olvidar todos los progresos que ha hecho en esta materia. Pensando en aquel primer día en el que saqué a Barney de paseo me resulta imposible no echarme a reír. Recuerdo como se resistía a subir al ascensor y a pasar según por dónde. Me enternece recordar como se encogía cuando pasaba un autobús por nuestro lado y como se escondía bajo mis piernas cuando paseábamos por calles ruidosas. Cuando se acostumbró a los ruidos pasamos a otra etapa en la que sacarlo a pasear se convirtió en un auténtico suplicio. Tiraba con todas sus fuerzas de la correa hasta que lo soltaba en el parque. Una vez ahí, no obedecía a mi llamada y cuando llegaba la hora de volver a casa se tumbaba en el suelo, como imantado, dejando muy claro su desacuerdo. Pero poco a poco, a base de paciencia, tirones y premios, aprendió a comportarse durante el paseo hasta hacer de este momento una auténtica delicia. Barney ya no tira de la correa sino que trota alegremente a mi lado sin prisa pero sin pausa. En el parque se porta muy bien. Cuando lo llamo siempre acude aunque ello suponga abandonar un trepidante juego. Puedo pasear con él sin correa sin que se separe más de un par de metros de mi lado y si se despista basta con llamarlo para que vuelva moviendo el rabo. A la hora de volver a casa ya no se resiste… casi. Por todos estos avances calificaremos a Barney con un 8 en esta asignatura.

Religión: Pese a que nunca le hemos dado nada de nuestra comida, él no pierde la esperanza y siempre me acompaña cuando cocino esperando que se me ablande el alma. El otro día dejé un puchero en el fuego y me volví al salón. Me extrañó que no me siguiera y volví sigilosa para ver qué hacía. Casi me troncho al verlo inmóvil, sentando en el suelo y mirando hacia el puchero confiando en que le cayese algo. Por esta fe ciega, un 9 en esta materia.

Gimnasia: En esta asignatura Barney también ha hecho grandes avances. Al principio era un poco torpe, bueno, muy torpe. Cuando los perros corrían en el parque él siempre llegaba el último. Alguna vez incluso se ha chocado contra algún árbol y contra alguna columna. Su torpeza también era evidente a la hora de perseguir la pelota, nunca la veía. Ahora está mucho más ágil y espabilado. Corre más rápido y se defiende muy bien cuando juega con otros perros. Reconozco que sigue siendo un poco patoso, pero ha mejorado mucho así que veo justo ponerle un 7 en esta asignatura.

Como ves, las calificaciones de mi cachorro en este primer trimestre han sido muy positivas, pero tengo que decir que hay una materia en la que ha destacado por encima de todas las demás: La siesta. Matricula de Honor para mi cachorro en esta asignatura porque ser capaz de dormir 18 horas al día no lo hace cualquiera.






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5 COMMENTS

  1. Me gustaria que me dijeras como has conseguido que no tire mientras lo paseas con correa,budy hace caso cuando lo llamo pero no me atrevo a pasear sin la correa en una zona abierta pues se acerca a todo el mundo.Almudena queria preguntarte que opinas tu de esta situacion que vivimos el sabado cuando estabamos en una casa rural con unos amigos y dos perros mas un coker y un caniche,pues bien budy mordio al coker por primera vez que lo hace por culpa de que los niños les ofrecieran a los dos comida e de decir que el coker es lo mas obsesivo por la comida y budy demostró ser muy posesivo con la comida ante el e incluso por el bebedero que no era de el éste se esta haciendo mayor y a la vez dominante,el otro dia un buldog frances quiso montarlo en el pipi can y budy le enseñó los dientes por primera vez,espero que me podais ayudar con mis dudas,budy siempre a mostrado buen caracter con perros y personas,ya tiene casi 9 meses,gracias y un saludo.

  2. Sandra, voy a intentar responderte a todo aunque no sé si sabré…

    En cuanto a lo del paseo, cada vez que tiraba, yo le estiraba de la correa hacia atrás mientras le decía “No” y me quedaba quieta un rato. Cuando pasaban unos segundos reanudábamos el paseo. Al principio era un martirio porque cuando volviamos a andar, él volvía a estirar y nos ibamos parando a cada paso. Hace falta mucha paciencia. También me ha venido muy bien cambiar el arnés por el collar.

    Sobre lo del sábado… No sé… Ten en cuenta que Buddy está en plena adolescencia y que yo todavía no he pasado por eso con Barney. Además, al no verlo no sabría decirte. No sé hasta que punto provocó el coker a tu Pei con su comportamiento obsesivo ni de qué calibre fue el mordisco… Así que no puedo opinar sobre esa anécdota.

    Lo que sí te puedo decir es que un día me fui a cenar a casa de una amiga que tiene dos perrillos y Barney se comió su comida, se bebió su agua y se durmió en su cama. Son perros muy territoriales por naturaleza y si a eso le sumas que el tuyo está en plena pubertad no te debe extrañar que empiece a mostrar carácter. Es lógico que no se deje montar. Enseñar los dientes es sólo su manera de decir “No me toques los cojoncillos” y no veo ningún problema en ello mientras que no pase a mayores.

  3. Gracias Almudena por tus consejos me son de gran ayuda no te he contestado antes porque no sabia que me habias respondido.

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